miércoles, 29 de junio de 2016

Fumemos


cigarro-fumar-humo-tabaco-pulmon-cancer.jpg


Fumemos. Fumemos mucho. Que es un derecho. ¡Entra dentro de nuestras libertades como personas humanas!

Fumemos. Fumemos hasta que nos muramos de un cáncer de pulmón, o de garganta, o de lo que le dé la gana al cuerpo. Pero fumemos, que no es gratis, pero es placentero. Fumemos hasta que no podamos parar de toser, hasta que nuestras cuerdas vocales no consigan dar con la frecuencia exacta, pero fumemos, que al fin y al cabo la vida son dos días y un cáncer se pasa más rápido que deprisa, ya lo verás.

Fumemos. Fumemos porque es algo glamuroso, algo que siempre ha ido ligado con la consecución de ciertas libertades y derechos inalienables para el ser humano. Fumemos, porque así favorecemos el crecimiento exponencial de grandes multinacionales que hacen de la enfermedad y la muerte, un negocio apabullante, el cual cada vez que crece, acapara a más niños y jóvenes que se beneficiarán de los efectos del tabaco a largo plazo.

Fumemos. Si es delante de niños, mejor. Porque así podemos dar buen ejemplo a los jóvenes,  para que no pierdan la bonita tradición de fumar, joder, que es muy importante. Fundamental, que diríamos algunos.

Fumemos, hombre ya, y fumemos cuanto más, mejor. Que esos tiquismiquis del humo que se hacen llamar “fumadores pasivos” no se quejen tanto, que al final sólo tragan un poco de arsénico, monóxido de carbono, hidrocarburos volátiles… Así que fumemo, cuándo, dónde y delante de quien nos dé la gana, porque somos personas con los mismos derechos e igual que yo respeto que tú no me generes un cáncer no fumando, tú tienes que respetar que yo sí pueda generarte un cáncer fumando delante de tuyo, dónde vamos a parar.

Fumemos, y de paso llenemos playas, montañas, ríos y campos de colillas. Contaminemos, además de al propio aire, a la Tierra en sí que últimamente está demasiado verde.

Pero sobre todo, fumemos por todas esas personas que no pueden fumar. O que fumaron y ahora no pueden. Que lo que les quede de vida les sea leve.


Porque cada vez es más cierto que  “una vida sin fumar, ni es vida ni es nada”.  ¿O no?



elroto tabaco.jpg

martes, 21 de junio de 2016

Homeopatía: Explicación química de la memoria del agua


La Homeopatía es un método terapéutico que utiliza medicamentos homeopáticos para restablecer la salud del paciente. Recientemente varios estudios confirman que la Homeopatía tiene -casi- el rango de Ciencia, pues estudia la influencia que tiene en el ser humano ciertas sustancias con propiedades excepcionales.
Hoy vamos a explicar cómo funciona uno de los principales mecanismos que sustentan la Homeopatía:  el agua tiene “memoria”.

El agua, también llamado oxidano y conocido con la fórmula H2O, es un conjunto de moléculas que tienen una geometría angular, con el oxígeno en el centro y 2 hidrógenos a los lados, separados por un ángulo de 104,5º que se encuentran juntas entre sí. Pero, ¿cómo se explica que un conjunto de moléculas inorgánicas tenga “memoria”?.

Enlaces de hidrógeno, duran eternamente.
La razón es que dicha memoria es consecuencia de las fuerzas que se generan entre las moléculas de agua y que las cohesiona. En efecto, al igual que un sólido como la sal de mesa (NaCl) está unida por fuerzas electrostáticas entre iones de distinto signo (Na+ y Cl-), a las moléculas de agua les pasa una cosa parecido. Ésto es, las moléculas de agua tienes una zona con una densidad de carga negativa (pues el oxígeno atrae con más fuerza los electrones de enlace que los dos hidrógenos) y como el oxígeno adquiere una cierta carga negativa, los hidrógenos se vuelven un poco positivos. Así, se genera un dipolo eléctrico, que en ocasiones especiales (como en la que nos encontramos, aunque también se da en moléculas con hidrógenos unidos a nitrógeno y flúor, como en el NH3 o HF) se produce un tipo de fuerza intermolecular bastante más alta en relación con las que se dan entre moléculas polares que no cumplen ciertos requisitos (como estar unido a un H y que el átomo que esté unido sea bastante pequeño y muy electronegativo). Éste tipo de fuerzas intermoleculares, que es un tipo particular de fuerza electrostática, recibe el nombre de enlace de hidrógeno. Ésta es la razón por la cual el H2O es líquido a temperatura ambiente, y por ejemplo el H2S (siendo el azufre del mismo grupo que el oxígeno) tenga un punto de fusión mucho más bajo (pues en el ácido sulfhídrico no se producen fuerzas del tipo enlace de hidrógeno, sino de tipo dipolo-dipolo).     

Teniendo este hecho químico presente, se puede deducir fácilmente que, al igual que un circuito electrónico almacena información porque “guarda” un número de electrones, gracias a los cuales se produce una corriente eléctrica, no nos debería extrañar pensar que los electrones que intervienen en esas fuerzas intermoleculares, también contienen información, y es lo que denominamos  coloquialmente como “memoria”. Así, queda demostrado químicamente cómo una molécula inorgánica como el agua, es capaz de almacenar energía, que le podrá capacitar para recordar ciertas cosas.


Todo lo anteriormente dicho es mentira. Bueno, todo no.

Por un lado, es cierto todo lo que concierne a la explicación de cómo se dan los enlaces de hidrógeno y su fuerza relativa a otras fuerzas intermoleculares electrostáticas, así como su importancia a la hora de hacer que el agua tenga un punto de ebullición mucho más bajo del que cabría esperar, pues es una de las razones gracias a las cuales hay vida en la Tierra.

No obstante, es rigurosamente falso que se almacene algún tipo de información en esas interacciones electrostáticas por varios motivos:

  • El primero y fundamental, es que dichos enlaces de hidrógeno suelen durar unos milisegundos,  eso sí, una vez rotos, se vuelven a formar, pero puede que con una molécula distinta y durante otros pocos milisegundos; y así sucesivamente, por lo que si se guardara información, ésta estaría o creándose y destruyéndose continuamente, o pasando de una de las millones de moléculas de agua a otra que hay en unos pocos mililitros de agua.
  • En segundo lugar, es falso debido a que, aunque es cierto que es el movimiento de electrones lo que genera una cierta intensidad de corriente en un circuito que luego puede almacenar energía o información, el agua no es un circuito cerrado y no podemos imaginarnos ningún mecanismo molecular que hiciera las veces de condensador eléctrico que almacenara dicha energía.
  • En último lugar, decir que, además, no se produce ningún tipo de movimiento electrónico, lo único que hay son fuerzas atractivas entre una zona con densidad de carga negativa (en la que los electrones se acercan más, por eso lo de “negativa), y otra zona de densidad de carga negativa (debido a la ausencia más acusada de electrones porque pasan más tiempo en la otra zona). Los electrones, pues, sólo se desplazan ligeramente en lo que es la situación de enlace, pero ni mucho menos se van a dar una vuelta como sí hacen en los metales.
Como conclusión, acabar con que, desde un punto de vista químico la Homeopatía es un verdadero fraude, tanto conceptualmente como experimentalmente, pues de paso es bueno recuerdar que todavía no existe ningún estudio científico que respalde su eficacia más allá del placebo.

La desinformación de la sociedad es muy útil para atraer a gente desesperada sin ningún tipo de conocimiento químico/científico que corren a comprar homeopatía (15 euros botecito) porque están hartos de alguna dolencia. A veces, si es un simple resfriado, no es muy grave: como mucho tirarás un poco de dinero a la basura (para tomar agua con azúcar, te sale más rentable preparártelo en casa). Lo verdaderamente peligroso es que para otro tipo de enfermedades más serias, como cáncer, enfermedades cardiovasculares... haya gente que de lo desesperada que está, se quita de tratamientos médicos avalados científicamente y se pase a tomar homeopatía o algún otro tipo de pseudomedicina. Ahí es cuando llega el problema.

¿Qué se hace para evitar o minimizar este fraude? La respuesta, es tan sencilla. que es difícil responderla: Nada. La nada más absoluta. Los medios -algunos- sacan cada vez más noticias relacionadas con la pseudociencia porque eso agita las redes sociales, indigna a toda esa gente que no sabe lo que es un átomo o un electrón. Los políticos, por su parte, no hacen más que aupar la homeopatía (¿qué esperabas?) debido fundamentalmente al dinero que se saca. Quiero creer que es por dinero y no porque los políticos que nos gobiernan se crean esas chorradas.

Todo ésto debe ser tan irrelevante, que no se habla en campaña. Bueno, para ser rigurosos, no se habla tampoco en campaña, para qué nos vamos a engañar. Y merecido lo tenemos.

 
                                         





Si te gusta, ¡Vótame!


Dame tu voto en HispaBloggers!