domingo, 12 de octubre de 2014

Guía: Cómo independizarse de España en 10 sencillos pasos

¿Vive en España y pertenece a una comunidad autónoma que lleva siglos siendo discriminada por todo España? ¿Ve en el ejemplo catalán una inspiración y cree que su comunidad autónoma también tiene derecho a decidir? ¡Tenemos la solución! En este artículo encontrará una fiel guía de cómo iniciar y desarrollar un proceso independentista en toda regla. ¿A qué espera? Sólo tiene que seguir leyendo y será todo un buen presidente de su propio país.


  1. Lo primero de todo, debe identificar un odio común, algo por lo que pelear y a lo que aspirar. Desde el minuto uno tiene que tener claro su objetivo: La independencia. Tiene que ser algo que pueda sentir el resto de sus compatriotas; puede utilizar el argumento de que “Si Cataluña quiere independizarse, ¿por qué no (qué sé yo), no se independiza Castilla y León, nosotros también tenemos derecho a decidir”, por poner un ejemplo.


  1. Seguidamente, tiene que ver sí ese sentimiento de odio y de injusticia supina que siente, se corresponde con el fervor general de la sociedad de su futuro país; le vale con preguntar a unas 5 personas, no más, por si acaso no contestan lo que quiere y sí esas 5 no responden adecuadamente, se deberá aumentar la muestra. Una vez hecho esto, ya puede extrapolar resultados, y podrá afirmar que, según su estudio estadístico, la mayoría de la población quiere independizarse de España.


  1. Cuando tenga todo esto bien rematado, tiene que colocar a alguien (o a usted mismo) como representante de esa mayoría, y empezar a salir en medios, tertulias, y demás telepropaganda para que su mensaje llegue a todos (aquí también debería decir "y todas", es algo que se lleva mucho esta temporada). Su discurso político deberá basarse en que su comunidad (por poner como ejemplo, Castilla y León) lleva siendo apalestrada e injustamente tratada por el estado español desde hace siglos o milenios, y que los castellano-leoneses tienen derecho a decidir también como se hace el cocido madrileño.


  1. Después de que haya hecho sus primeros pinitos en política, metiendo un poco de miedo al personal, lo que tiene que ir haciendo (ya que se vas a ir de España, nunca hay que perder de vista el objetivo final) es pedir más y más privilegios socio-económicos al estado para que éste se quede tranquilo y a cambio, debe apoyarle con su partido nacionalista en el congreso de los diputados -no tiene que preocuparte de si estará o no, ya que con la magnífica Ley D´Hont que hay en España accederá con pocos votos y sin dificultad, 100 por bien garantizado.


  1. Hará esto un par de décadas (el proceso es un poco largo, pero créeme, merecerá la pena). Cada año tendrá más votos y apoyos dentro de su comunidad/futuro país, y cada vez que estén cerca las elecciones generales deberá chantajear al gobierno con otras cosas diferentes; hasta que decida que se acabó, que es hora de reclamar lo que les pertenece por derecho propio, entonces las cosas se pondrán divertidas.


  1. Me olvidaba (creía que era obvio), pero una de las cosas más importantes que debe hacer durante ese par de décadas será inculcar la ideología nacionalista a los jóvenes y niños, para esto tendrá que coger la educación y hacerla a su antojo y semejanza, crea sus libros de texto, por ejemplo, y si crea una nueva lengua (o si ya la tenía) el tiempo en el que consigas su país independiente se reducirá mucho.


  1. Una vez tengamos a la población controlada y manipulada, estableceremos un día, el 23 de abril (ya que había puesto de ejemplo a Castilla y León) como El Día de Castilla y León (o el de la comunidad equis que te dé la gana), en donde habrá una marcha y una cadena con la bandera y personas de tu futuro país. Todos se tendrán que sentir orgullosos de pertenecer a ese colectivo superior a cualquier otro. Eso sí, tendrá un costo económico grande, se recomienda utilizar en este momento lo ganado a lo largo de las décadas de chantajes y ventajas al gobierno central, no escatime en gastos.


  1. Después de realizar este pequeño “ritual” (con hacerlo los últimos 5 años será suficientes) sólo le queda preparar una rueda de prensa en donde fijará una fecha para el referéndum independentista. Este paso causará un pequeño revuelo en España, y tendrá que crear e inventar potentes argumentos (cuanto más demagogos y populistas mejor), del tipo “Esta situación sólo perjudica a la sociedad castellano leonesa”, debe poner de ejemplo otros procesos independentistas para que el suyo gane mayor rigor y aceptación… La imaginación es lo que cuenta, recréese.


  1. Ahora llegamos a uno de los puntos más importantes para ultimar su proceso independentista: tener en cada una de sus manos un medio de comunicación, para decirles a la población lo que quieren oír; un consejo es ir y hacer una entrevista -previamente planeada- en la que la periodista haga preguntas sin compromiso para fortalecer el proceso independentista, como “Pero, señor presidente, sí nos atacan  qué hacemos sino estamos en España? ¿Seguiremos en la UE?”, a lo que usted, sonriente, le contestará: “Gracias por hacerme esta pregunta, Manolita, sinceramente, mire usted, creo que el sistema montañoso con el que contamos confiere a nuestro país una muralla de kilómetros de extensión, lo suficiente para protegernos contra cualquier ataque, no se preocupe, además, hace cuanto que no atacan a Castilla y León, ¿siglos?; le aseguro que se irá a la cama tranquila. En lo que concierne a la segunda, honestamente le digo que con total certeza seguiremos en la UE, nos necesitan casi más que España porque tenemos un montón de trigo, patatas… y algunas de las mayores corporaciones ganaderas tienen su sede en nuestra comunidad.” Piense vilmente, recuerde que no tiene conciencia ni remordimientos.


  1. Con los medios y la gente controlada, ya sólo nos queda colocar las urnas en los lugares adecuados para dejar que la gente vote, con una pregunta engorrosa, que la gente entienda poco, que sea lo más ambigua posible. Estas cuestiones deben ser ideadas por individuos poco cualificados, sin el más elemental bachillerato, para que la sintaxis sea lo más vulgar posible e ininteligible. La respuesta -no se agobie porque ya habrá hecho encuestas antes- será un rotundo SÍ a la independencia.


C'est fini, por fin y tras estos largos 10 pasos, ha creado un país independiente, sólo usted sabrá qué rumbo tomar en el futuro tan prometedor que le espera... aunque claro, con 9 provincias, ¿quién le asegura que Soria no se vaya a independizar? Bueno, si intentan hacer un referéndum o algo, sea tajante, no les deje preguntar nada, ni organizarse ni ostias, ni siquiera para ver qué piensa la gente. Ojos que no ven, corazón que no siente, no puedes dejar nada al azar ni que las ideas se contagien, no vaya a ser que los de Zamora tomen el ejemplo de Soria y… ya sabe, el pez que se muerde la cola.
Con suerte, tendrá su propio estado con su fiel legión de fanáticos y radicales, y aparecerá en todos los libros de historia de su país, todo un honor.

De todos modos, como me preocupo por ti y no te veo muy seguro, haré una guía para que puedas evitar o erradicar nacionalismos y pensamientos innecesarios en tú nación, te será de ayuda.  Y ya sabes, no te contengas, sé firme e impasible, no vaya a ser que esos nacionalistas estúpidos se vayan de tu estado por que les da la gana, como si vivieran en el siglo pasado.

viernes, 3 de octubre de 2014

La demagogia del patriotismo

Cada vez que la selección española, de lo que sea, juega un partido, miles de fanáticos del deporte correspondiente se colocan a la espera de ponerse banderitas por todo el cuerpo, apostillando que son españoles de pura raza.


 La mayoría las llevan por puro postureo, para decir “oye, que soy español, estoy orgulloso de ello, y apoyo a mi selección”, pero para mí su significado es totalmente diferente.
Y es que tengo mucho asco a las puñeteras banderas, ya que se supone que representan a un país... y qué queréis que os diga, sí rojo amarillo rojo representa a 47 millones de personas, entre las que se incluyen alimañas, sinvergüenzas, populistas y demás calaña que existe y existió, pues no me dan muchas ganas de ponerme una por encima, la verdad, y ya ni hablamos de sentir algún tipo de ilusión o emoción por llevarla puesta.


 Aunque esto no significa que si la bandera, en vez de ser la bicolor fuera la rojo amarillo violeta, me agradaría más, en absoluto, por la misma sencilla razón que antes. Ésa bandera, aunque de colores diferentes, sigue representando a un estado, a una sociedad con su respectivo estilo de vida. Con esto y lo que, a través de la observación se ve, he llegado a la conclusión de que las banderas sólo sirven para discriminar (para bien o para mal, pero descriminar); por ejemplo, si vas a buscar trabajo a Alemania, Francia o donde te dé la gana, y un estadounidense o inglés aplica para el mismo trabajo, llevar puesta la bandera de España -aunque solamente ponga “Spain” en el currículum- por muy preparado que estés, tienes muchas menos posibilidades de conseguir el trabajo que el otro. A su vez, en España pasa a la inversa, un empresario español que va a contratar a alguien escoge antes a un español que no tenga ni una carrera, a un extranjero cualificado (o no). Caso extraño, precisamente no es que la gente se mate por venir a buscar trabajo en nuestro país.


 Pero me voy por las ramas, y a pesar de que nunca me pondría ninguna de las dos banderas hay una importante diferencia entre una y otra. Y es que la tricolor significó en su día un soplo de aire fresco en la vida y mentalidad española, una esperanza de poder tener todo aquello que nunca habíamos logrado alcanzar, pero que habíamos intentado conseguir a principios del siglo XIX: Libertad, paz, derechos y deberes, soberanía popular, acabar con una monarquía analfabeta y desastrosa que nos había vendido a una dictadura fascista y que había dejado al país hecho una mierda -literal-… es cierto que íbamos con unos siglos de retraso en comparación con el resto de Europa a lo que “libertades” se refiere, pero más vale tarde, que nunca. Desgraciadamente, los vencedores de la guerra civil desterraron esa bandera e impusieron la bicolor con el aguilita, que a fin de cuentas y más que un símbolo de la dictadura, significó el no a la libertad, el no al progreso ni a la modernización y el no a la cultura. Aún así, y aunque no esté de acuerdo en que una bandera me represente, estoy de acuerdo por lo que abogaba la tricolor: un sistema no monárquico, amplia declaración de principios de derechos y libertades, igualdad ante la ley, separación de la iglesia del estado… y demás cosas que los políticos de hoy en día nos hacen creer que de verdad tenemos.


 Porque hay que aclarar una cosa (ésto te lo explican muy bien en filosofía) y es que, el que crea que hoy en día está en una democracia en mayúsculas -o sin ellas- en cualquier país del mundo, está muy equivocado. Una democracia era el gobierno del pueblo, de todos, que se fraguó en las polis griegas hará unos 2500 años, donde cada ciudadano intervenía en la política. Lo que tenemos ahora es una versión muy pobre de la que en aquella época se aplicaba. Aquí el pueblo no decide una mierda, sino que le da su voz (con su voto) a un político (diputado, ministro, presidente... ) y luego éste -o más bien su partido- decide hacer lo que a ellos les parezca, que puede (o no) ser lo que hubiera hecho el votante, ya que éste previamente habrá elegido al partido según su programa electoral, en el que se redactan un montón de cosas que promente llevarán a cabo en el supuesto de llegar al gobierno, pero que luego no cumplen ni el 10% de las mismas. No existen asambleas para la participación ciudadana, si quieres ser un político no te queda más opción que unirte a uno de los partidos mayoritarios y pensar como todos ellos, sin poder estar en contra de lo que dicen porque sino votas lo que el partido dicta, eres un incordio para el mismo y te echan del partido. Democracia y eso, ¿no?


“Todos los partidos políticos, sin excepción alguna, en tanto aspiren al poder público, no son sino formas particulares del absolutismo” Pierre-Joseph Proudhon

 Siguiendo con lo de las banderas sé que me margino, pero es que es superior a mí; no llego a entender cómo alguien puede estar orgulloso de pertenecer a “una patria” que ha hecho (y hace) tanto el bobo, el imbécil y en la que ahora gozamos de una aristocracia pero cambiada de nombre: “la clase política”, que no hace más que contaminarnos día a día.


 Aunque la peor parte viene ahora, cuando la incoherencia y la demagogia llegan a límites insospechados. Cuando ves a la izquierda criticando el patriotismo tan duramente, pero luego la ves en una manifestación contra la Ley Wert con banderas republicanas -que digo yo, qué coños pintarán en una manifestación de educación unas putas banderas republicanas-  Lo único que consiguen con eso es hacer perder credibilidad a la manifestación correspondiente. Son ellos mismos los que recriminan el patriotismo de “bandera en mano” pero luego se pasan el día poniéndose banderas republicanas junto a su imagen de perfil en Twitter o Facebook, queriendo decir “mira que guay soy que llevo en mi foto una bandera republicana”, para atraer y “conquistar” a más votantes, que no digo yo que sea malo, pero únicamente me parece incoherente con su discurso político de izquierdas que proclaman.

  Qué le vamos a hacer, contra la demagogia sólo hay una solución: la educación... y como ésta va bailando según las ideologías de cada estúpido y estúpida de turno en el gobierno, ahora se encuentra en su máximo apogeo. Puede que me tacheís de pesimista (o no). Lo soy. Pero te basta con echar un vistazo a tu alrededor: 17 comunidades, cada una con sus legislaciones, sus lenguas, sus educaciones y demás chorradas, un bipartidismo de para qué queremos más, y sobre todo, y esto ya lo he dicho varias veces, lo peor de España es su sociedad, tan envilecida, tan arrogante y egoísta como lo era hace 500 años, una sociedad que se preocupa más de “que lo que tenga el vecino no sea mejor de lo que yo tengo” y que odia más de que ama. Así nos ha ido, y así nos irá, a ver si este país se va de una vez a la mierda y dejamos al resto en paz.

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