martes, 16 de septiembre de 2014

Igualadores de la incultura

Estamos en unos tiempos en los que no se puede confiar en nadie. Porque cuando ves a todo el congreso de los diputados poniéndose en contra de esa absurda reforma educativa que el gobierno del Pepé quiere imponernos te da algo -no mucha, pero algo- de confianza en la democracia y en la política. Piensas, inocente de ti, que algunos políticos quieren de verdad una educación laica, de calidad y sin dogmas impuestos por ideologías de cada cual; nada más lejos de la realidad, ya que al ver que los mismos grupos políticos que recriminan esa reforma, llegan en Andalucía y proponen eliminar los libros de lectura del programa educativo andaluz, pues qué queréis que os diga, asco es poco para explicar lo que siento. Me cuesta entender cómo hemos podido llegar a esta situación, en la que la educación se ha convertido en un campo de cultivo de los políticos de turno, de cada cacique instalado en cada una de las 17 comunidades, en las que el impresentable correspondiente riega y prepara el huerto a su antojo y semejanza, sin previamente intentarse poner de acuerdo con el resto de partidos, lo que posteriormente genera que el siguiente que gobierne, haga lo mismo e intente hacer otra reforma y “mejoras” como a él le convenga. Aunque pensándolo mejor, y viendo nuestra historia, así hemos estado toda nuestra puta Historia, si es que estoy pidiendo peras al olmo...

En el fondo es el típico “y tú más”, pero esta vez con lo más importante que tenemos: la educación; y arrastrando -ya de paso-  la cultura, la creación de una opinión “libre”y fundamentada en argumentos sólidos.Todo esto ahora (y desde siempre) dirigido y manipulado por nuestro queridos políticos. Ésos por los que se dan a cuenta gotas las tizas, o se contabilizan los folios de cada profesor, limitando la entrada de docentes a los centros, haciendo así que los profesores tengan más alumnos cada año, que escatimen en calefacción hasta el punto de ponerse venir de la calle y no quitarse el abrigo en clase, y desde hace algunos años, en Andalucía, prohibiendo el mero hecho de recomendar la compra de libros de lectura extra. Así que, con tanta demagogia y estupidez, ya no política, sino social, permitidme que me entren ganas de echar la pota.


Porque parece mentira, pero mientras la gente se manifiesta en contra de la LOMCE, o la ley del aborto y los recortes en toda España, no hay nadie que se manifieste en las calles contra lo que acabo de decir, tócate los huevos. Y oye, tacharme de loco o algo, pero me parece más que una aberración, puesto que hay estudiantes que lo único que leen en todo el año -aparte del whatsapp, twiter, facebook, revistas deportivas o los libros de estudio-  son esos libros de lectura que la comunidad de andalucía, en su más exquisita sabiduría tuvo por “el bien” de los desfavorecidos censurar su recomendación, ya que según argumentó (y argumenta), como hay familias que no se pueden costear 4 ó 5 libros de lectura adicionales (cada uno de ellos difícilmente sobrepasando los 20 euros) pues hay que hacer que nadie los pueda comprar, para que nadie se sienta discriminado. Ante tal edificante argumento, y a pesar de que son los propios profesores los que recomiendan los libros y editoriales más asequibles y económicas para los alumnos, “tal desigualdad social no puede concebirse en pleno s.XXI” y demás chorradas. Aunque eso sí, las familias que no pueden comprar libros de lectura a sus hijos, la mayoría sí que les pueden regalar un smartphone que fácilmente sobrepase los 150 euros, con su respectiva tarifa que le saldrá por no menos de 10 euros al mes y su internet para ir a cualquier sitio.


Y entonces me pregunto que para qué demonios sirven los más de 100 millones de eurillos que llevan gastando desde 2010 para comprar pizarras digitales y ordenadores, que digo yo -y no me acribilléis- que es un poco bobada, ya que se podría haber guardado 1 ó 2 de esos milloncitos en comprar varios cientos de miles de libros y ofrecerlos gratis. Pero claro, tu comunidad parece mucho más moderna y avanzada si dices que te gastas x euros en ordenadores para todos y todas, que decir que te gastas x euros en libros de lectura. A parte de que dan premios y galardones al instituto que más ordenadores tenga, es una especie de competición que no acabo de entender.


Además, uno de los muchos problemas que conlleva esta censura es que los libros de lectura que se suelen mandar adquirir (que generalmente suelen ser clásicos adaptados, o novelas famosas de autores de renombre) se dejen de comprar, y son los propios libreros los que se quejan, ya no de la incultura que pueda acrecentarse a raíz de esta medida en los estudiantes, sino por el hecho de que las ventas de esos clásicos han descendido alarmantemente (hasta el 80%) eso sí, sólo en Andalucía.


Me parece cuanto menos desternillante que aquellos que le achacan al vigente gobierno lo errados que están con la reforma educativa nacional, sean tan hipócritas hasta el punto de hacer algo casi peor en donde gobiernan. Durante 4 años los docentes no pudieron -y siguen sin poder- recomendar un simple diccionario, que por ejemplo, para el estudio de un idioma, es fundamental.

No quiero terminar sin nombrar a los ignorantes e ignorantas sin los que esta prohibición y por supuesto, este artículo, no se hubieran podido llevar a cabo: Pesoe e IU, dos partidos que se ponen muy gallitos en el congreso y en las tertulias televisivas, tan de izquierdas, tan modernos, que abogan por los derechos humanos y la igualdad... pero que luego son unos completos inútiles y demagogos, sin conciencia ni remordimientos (vamos, como el resto) que se pasan por la piedra cualquier cosa y proponen cada ley más estúpida que la anterior para contentar a todos y a todas, sin importar lo que se llevan por delante, sólo les importa quedar bien ante la sociedad, sacar más votantes (o votantas) y esconderse o echar la culpa al de al lado cuando vienen las reprimendas. 

Que os metan vuestros ordenadores por donde os quepa, iros a tomar por el saco sucios igualadores de la incultura.

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